Queremos mucho a nuestros hijos pero debemos admitir que viajar con niños puede sacarnos de quicio. Ya puede ser en coche, en avión o tren, encuentran la forma de hacernos que parezca el viaje más largo de lo que es. Para eso en este blog de vacacionesmonoparentales.com vamos a proponer una serie de actividades para entretener a nuestros pequeños salvajes.

Da igual el transporte que utilicemos, es importante tener preparada una buena mezcla de su música favorita. Si vamos en el coche podemos divertirnos cantando juntos, si por el contrario viajamos en avión o en tren, podemos echar mano de unos buenos auriculares.

Otro elemento básico en nuestros viajes con niños debe ser un buen cuaderno y unas pinturas variadas para que puedan dar rienda suelta a su imaginación y creatividad.
No podemos olvidar, al salir de casa, nuestra mochila de Apoyo en Viaje, la que llevaremos llena de sus dulces y golosinas favoritas y además alguna que otra sorpresa que puedan descubrir durante el trayecto, como por ejemplo, pequeños juguetes envueltos en papel de regalo para que puedan divertirse descubriéndolos. ¡Seguro que les encantará!

¡Hagamos del trayecto parte del viaje! Para ello tenemos una gran variedad de juegos que recordamos de nuestra infancia, como por ejemplo, el veo veo, palabras encadenadas o algunos como:
- Seguir la lista: el primero comienza diciendo “voy a la juguetería y compro un muñeco de Spiderman”. El siguiente repite las compras anteriores y añade lo que se imagine y así hasta que alguien se equivoque.
- Tenemos las nubes a nuestra disposición, ¿a qué se parecen? ¡a ver quién tiene más imaginación!
- Utilizar elementos del paisaje con los que nos vayamos topando para inventarnos historias.
Como último recurso planificamos nuestras vacaciones monoparentales de noche para que duerman el máximo tiempo posible o, podemos darle la tablet o el móvil con alguna película o juego, pero siempre es preferible que seamos nosotros los que pasemos tiempo con ellos y entretenernos en familia.
























Como al principio las semillas son más delicadas, en vez de regar la tierra, les echaremos agua con un pulverizador y repetiremos esta acción durante unas 3 veces al día, con cuidado de no echar mucha agua para no ahogar las raíces. Cuando la planta haya brotado podremos regar con cuidado con una regadera.

En primer lugar, cogemos un bol y mezclamos todos los ingredientes, consiguiendo una masa homogénea. Hay que comprobar que no queden grietas en la masa. Una vez que conseguimos nuestra masa formamos una bola que pondremos en un plato y dejaremos reposar en la nevera durante 1 hora.